19 de junio de 2013

Sentimientos

Nadie marchita una rosa con solo observarla ni convierte un campo fértil en un yermo desolado por el simple hecho de transitarlo.
Cuando creemos fervorosamente en nuestra mala fortuna pensamos que la adversidad es quien gobierna nuestro ser haciendo magia en cosas imposibles de quebrantar pues la rosa se marchita solo cuando es abandonada y el campo se convierte en desierto cuando dejamos de cuidarlo, así son los sentimientos.


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